Fotos de bebes en la barriga

Date: 15.10.2018, 01:45 / Views: 33365

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Conoce cómo hacer que gatos y bebés convivan sin ningún peligro, siendo incluso beneficioso para el recién nacido. La vida entre bebés y mininos es posible, y la adaptación será sencilla si sigues estos consejos.

Los gatos y los bebés pueden convivir perfectamente y disfrutar el uno del otro | Foto: jane-art.deviantart.com/

Los falsos rumores sobre los peligros de los embarazos con gatos en casa (repetimos, los ) hacen que muchas mujeres que se queden en estado se planteen qué hacer con sus gatos. De hecho, yo he tenido que dar explicaciones .

Y tras asegurarse de que el gato no es ningún peligro para su embarazo, les surgen los miedos de cómo se portará su gato cuando empiece a convivir con el recién nacido (muchas veces miedos infundados por las opiniones de otra gente ignorante).

Pues bien, la convivencia entre bebés y gatos lleva siglos existiendo, y si se trata con el cuidado necesario y las prevenciones recomendadas, puede llegar a ser muy positivo para todos (bebé, gato y mamá).

Cómo preparar previamente la llegada del recién nacido

El hace que dos de los sentidos qué utilice más para reconocer a otros (objetos y personas) y a él mismo sean el olfato y el oído.

Los ruidos pueden llegar a ser un enemigo del gato si le causan estrés, por lo que antes de traer al bebé a casa, incluso durante el embarazo, la futura mamá puede ponerle grabaciones de llantos de bebé al minino. De manera suave, el gato se irá acostumbrando al sonido del bebé que le acompañará durante bastante tiempo. A medida que el gato se va habituando a las grabaciones, estas pueden ser cada vez más intensas.

Cuando el bebé nazca y esté en la clínica, alguien de la confianza del minino puede llevarle una mantita, pañales, etc. Para que el gato vaya oliéndolo y habituándose a la fragancia del recién nacido.

Tanto con las grabaciones como con el contacto con el olor del bebé, es recomendable premiar al gato, , hablarse con tono suave… y así relacionará estos elementos con algo positivo.

Cómo preparar al gato para la llegada del bebé a casaLos primeros acercamientos entre bebé y gato deben ser supervisados por un adulto | Foto: cheslah.deviantart.com

Es muy posible que cuando el bebé llegue a casa, la mamá no venga sola sino que lo haga con invitados. Si el gato es sociable, puede que no haya problemas; pero si al gato no le gustan mucho las visitas, lo mejor es prepararle una habitación para él solo, que esté tranquilo y pueda salir cuando se termine el bullicio.

El encuentro entre bebé y gato tiene que ser natural, y estar supervisado por un adulto. Es posible que el gato se vaya acercando a olfatearlo, incluso cuando el bebé esté mamando. Si estos encuentros se acompañan suavemente de elementos positivos (premios, caricias, etc.) será mucha más sencilla la adaptación entre los dos pequeños.

La cuna del bebé y el gato

Hay un falso mito que dice que los gatos chupan el aire de los bebés, y no pueden dormir juntos para que no se asfixien. Eso no es cierto, pero sí que existen muchas recomendaciones en las que dicen que gatos y bebés es preferible que no duerman juntos durante los primeros meses. Esto se dice porque el gato tienda a buscar el calor, y puede ponerse al lado de la cabecita del bebé (que no tiene suficiente movilidad para buscar el aire si le tapa la nariz).

Para evitar estas situaciones, una opción es poner una red a la cuna. También se puede cerrar la puerta de la habitación cuando el bebé esté dentro durmiendo (idealmente con una puerta transparente para que el gato pueda verlo y oírlo desde fuera).

Esto aplica cuando el bebé duerme en la cuna y en su propia habitación que, como os contaré al final, este no es nuestro caso.

Medidas de higiene

Evidentemente es importante mantener limpia la casa, incluida la . Y sobre todo cuando el bebé empieza a gatear, es recomendable que la y especialmente la arena del gato no estén al alcance del pequeño gateador.

Si utilizamos algún producto con el gato, es importante asegurarse de que no es nocivo para el bebé, por si este toca al minino.

Y si tenemos miedo de que el gato pueda arañar al bebé (cosa poco probable) lo mejor es a menudo.

El gato no es causante de enfermedades para el bebé

Existen muy pocas enfermedades que se transmitan de gatos a humanos, por lo que no tenemos que ver al minino como un posible foco de infección para los bebés.

Incluso recientes estudios han demostrado que los .

Muchos investigadores coinciden en que mantener al bebé en una burbuja puede hacerlo más débil y que no desarrolle correctamente su sistema inmunológico.

La es otro de los miedos que se tiene. Pero se ha demostrado que si el bebé no tiene alergia y convive con gatos desde pequeño tiene .

¿El gato puede tener celos del bebé?

Gatos y bebés se irán conociendo poco a pocoOtra de las preguntas que a menudo nos hacemos es si el gato puede desarrollar celos hacia el recién nacido, sobre todo porque tenemos tendencia a humanizar los sentimientos del minino.

El gato no desarrolla celos pero sí puede variar su comportamiento a causa del estrés y del cambio. Lo más importante es mantener las rutinas del gato, que es un animal de costumbres.

Si seguimos los consejos anteriores y tenemos paciencia, seguramente reduciremos las variaciones de comportamiento del gato.

Y por último, y no menos importante, los niños que conviven desde bebés con animales pueden desarrollar una sensibilidad y aprender unos valores muy importantes desde bien pequeños.

Mi experiencia con nuestra bebé y nuestros gatos

En el momento en que estoy actualizando este post mi niña tiene 8 meses (los cumple hoy, ¡cómo pasa el tiempo!) y lo cierto es que la relación que tiene con nuestros dos gatos se podría decir que es muy buena.

Antes de que naciera la pequeña, Kato y Conxa no eran los típicos gatos de foto que están todo el día mimando mi barrigota. Sí que dormían encima mío y se acercaban mucho, pero tanto como lo habían hecho antes de estar embarazada y como lo siguen haciendo ahora.

Nosotros no preparamos mucho la llegada, ni pusimos sonidos de bebé ni nada por el estilo. Pero sí que mientras estábamos en la clínica, estuvimos muy pendientes de que los gatos estuvieran cuidados y no notasen muchísimo el cambio, y también les  trajimos alguna ropita y pañal de la bebé, para que fueran oliendo. Ellos lo miraban, se acercarban un poco a olfatear, y en seguida ignoraban los objetos.

Y el día que llegamos con la pequeñita solo nos quedamos en casa los 3 (mi marido, la pequeñita y yo) dejando opción a que los gatos se escondieran o salieran a ver qué ocurría. Kato, como siempre, fue más atrevido en olfatear y acercarse, Conxa fue más precavida.

Lo cierto es que lo hicimos todo con bastante naturalidad, sin darle mucha más importancia, confiamos en el instinto y en nuestros gatos. Y, en general, nos gusta no forzar las situaciones, y creemos que nuestros gatos están acostumbrados a esta forma de ser bastante tranquila con la que intentamos llevar algunas cosas.

Poco a poco, los mininos se han ido acercando más a la nena, y ella cada vez más ha tomado conciencia de su existencia. De hecho, al principio se ignoraban bastante mutuamente. Estos momentos de encuentro se daban principalmente cuando la nena estaba mamando, ya que en casa suelo darle el pecho tumbada o semi tumbada, así que era ideal para convertirme en el colchón de todos.

En cuanto al dormir, nosotros hacemos colecho (es decir, la nena duerme con nosotros en la cama) y los . Con lo que os podéis imaginar el panorama por la noche: toda la casa vacía y nuestra cama con 3 humanos y 2 gatos. Kato y Conxa no siempre están en la cama, y como la nena nació en pleno verano, es posible que al principio no fuera tan así. Obviamente cuando todos dormíamos juntos teníamos cuidado de que nadie chafara a nadie, incluido nosotros mismos a la nena.

Y así seguimos, ya mucho más acostumbrados a esta convivencia nocturna, pero teniendo cuidado. De hecho, Kato es el típico gato que en plena madrugada se pasea por encima tuyo, y a veces se lo quiere hacer a la pequeña también (que ahora, por suerte, ella se puede mover e incluso apartar al gato). Así que especialmente yo (que desde que soy madre tengo un radar permanente por las noches) noto que Kato está paseando cerca de la nena, vigilo de que no la chafe, no tanto porque le vaya a hacer daño sino porque la despertaría. Conxa es mucho más cuidadosa y, si bien se puede poner cerca, no es tan destructora en sus paseos nocturnos.

Y qué decir de la relación que tienen. La verdad es que miedo me da cuando la niña aún se mueva más, porque es una guerrera valiente y juguetona, y me imagino que no parará de provocar y perseguir a los gatos. Ahora está en pleno momento de gateo y esto ya empieza a ser un poco locura, a la par que muy divertido. Kato tiene menos paciencia, y a la mínima que la niña se acerca a hacerle algo ya huye, en cambio Conxa es más mami, y se retuerce, la roza suavemente dándole cariño, etc.

La pequeñaja suele ir a estirarles del pelo o cogerles la cola, por lo que nos pasamos el día diciendo que lo haga suave, que les diga “guapos, guapooooos” acariciando, etc. Y ella los ve y emite esos gritos agudos de mucha alegría de ver a sus hermanitos gatunos.

En resumen, estos 8 meses de convivencia están siendo preciosos y nos encanta la relación que se está forjando entre ellos.

Y tú, ¡cuéntanos tu experiencia sobre bebés y gatos!





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